El desafío
En una terminal portuaria, saber qué matafuego usar frente a cada tipo de fuego no es un dato teórico: es una decisión que se toma en segundos. El eje de la semana de la seguridad era la conciencia situacional, y la experiencia tenía que poner a cada colaborador frente a un riesgo real, sin exponerlo a ningún peligro, y medir si su decisión era la segura.
La solución
Creamos un entorno industrial en realidad virtual donde el participante enfrentaba tres incendios distintos, cada uno con su matafuego correspondiente:
- Clase A: materiales sólidos como madera, papel, tela y plástico.
- Clase B/D: líquidos inflamables como nafta, aceites, pinturas y solventes.
- Clase C: instalaciones y equipos eléctricos.
Para cada uno, el colaborador tenía que elegir el matafuego adecuado, mantener una distancia segura y lograr controlar el fuego. Al terminar, una pantalla de calificación mostraba el resultado de cada incendio en esos tres criterios, así cada persona veía en qué había acertado y en qué tenía que mejorar. Cada partida duraba unos 3 minutos.
Trabajamos con 8 visores de realidad virtual: 4 en uso simultáneo y 4 de respaldo, para que la experiencia no se detuviera en ningún momento.
El resultado
Más de 700 colaboradores pasaron por Riesgo a la Vista en cuatro jornadas, con nuestro equipo operando la experiencia en cada sede:
- 15 y 16 de septiembre: Terminales Río de la Plata.
- 17 de septiembre: Wilson — Terminales Río de la Plata.
- 18 de septiembre: Syncreon.
La realidad virtual permitió algo que una charla no logra: que cada persona tomara la decisión, viera las consecuencias y se fuera sabiendo qué matafuego usar frente a cada fuego.