La idea
Los mecanismos moleculares no se ven, y explicarlos con palabras exige tiempo y atención que no siempre están disponibles. La propuesta fue invertir el recorrido: en lugar de explicar primero y mostrar después, hacer que el participante descubra por sí mismo, con luz, lo que normalmente permanece fuera de la vista.
Experiencia 1 — Valor Itovebi
Una instalación de luz LED materializa el circuito de señalización molecular que promueve el crecimiento tumoral. Frente a ella, un tótem con pantalla touch presenta una trivia: si el participante responde de manera correcta, el foco rojo se apaga; si no, queda encendido.
La respuesta deja de ser un puntaje en una pantalla para convertirse en algo físico, visible en el espacio: acertar tiene un efecto directo sobre la luz.
Tecnología: estructura de mangueras LED, control de iluminación sincronizado, tótem con pantalla touch y trivia.
Experiencia 2 — La jugada invisible
Una pantalla de gran formato de 2x2 metros esconde capas de información que solo se revelan con luz. El participante recibe una linterna con dos modos: Normal e Itovebi. Al apuntar a la pantalla, el haz funciona como una luz UV que descubre lo que hay oculto en ese punto.
El mismo punto responde distinto según el modo activo, y la diferencia se percibe en segundos, sin necesidad de explicación previa.
Tecnología: pantalla LED de gran formato, linterna interactiva con tracking y doble modo de exploración.