La apertura de un local de Under Armour en uno de los shopping más importantes del país era una oportunidad única para comunicar el ADN de la marca de una forma que ninguna vitrina podría lograr. Under Armour no es solo ropa deportiva — es alto rendimiento, es el sudor de la cancha, es la tensión previa al partido y la euforia de la jugada decisiva. El desafío era trasladar todo eso al interior del local de forma física y emocional.
La solución fue instalar tótems interactivos temáticos — uno de fútbol y uno de hockey — estratégicamente posicionados en el espacio de la tienda. Cada tótem invitaba al visitante a realizar una acción simple y natural: levantar un auricular. En el instante en que el auricular tocaba sus oídos, el visitante era transportado instantáneamente al corazón del juego.
Lo que escuchaban no era música ni narración: era el sonido envolvente y binaural de la cancha en plena acción. El ruido de los botines contra el césped, el golpe del disco de hockey contra el tablero, los gritos del público, el silbato del árbitro, la respiración de los jugadores. Una banda sonora diseñada específicamente para crear inmersión total en cuestión de segundos, sin necesidad de pantallas, headsets de realidad virtual ni instrucciones complejas.
La elección deliberada de los auriculares como interfaz fue una decisión de diseño brillante por su universalidad y accesibilidad: todos saben cómo levantar un auricular. No hay curva de aprendizaje, no hay barreras tecnológicas, no hay necesidad de personal de apoyo explicando la mecánica. El gesto es instintivo, y la recompensa — sumergirse en el mundo sonoro de Under Armour — es inmediata e impactante.
El proyecto fue desarrollado en conjunto con la agencia Animal Studio, responsable de la conceptualización creativa y la dirección de la experiencia de apertura. Sponsorealo tuvo a cargo el desarrollo tecnológico: diseño y construcción de los tótems, integración del sistema de audio binaural, programación de los loops sonoros por disciplina deportiva y soporte técnico on-site. El resultado fue una activación que convirtió la apertura del local en un evento de marca memorable, donde los visitantes no salían hablando de la ropa sino de la experiencia — y eso, para Under Armour, es exactamente el objetivo.












