Strategy World Buenos Aires convoca a los referentes del mundo del marketing, la estrategia y la comunicación. El desafío que se le planteó a Sponsorealo fue claro: crear algo que rompiera con el formato expositivo tradicional y convirtiera a los asistentes en protagonistas activos. La respuesta fue una experiencia que fusionó lo más básico del entretenimiento —una pelota de fútbol y el instinto de patearla— con una instalación visual de alto impacto.
La instalación se construyó en dos piezas que se potenciaban entre sí. Una pantalla LED de 3 metros de ancho por 2 de alto ocupó el centro de la propuesta, proyectando el contenido de la experiencia con luminosidad y definición que se imponían ante cualquier condición de iluminación del evento. Rodeándola, un arco LED estructural enmarcó la pantalla y actuó como portal de entrada a la experiencia: quienes se colocaban frente a él ya estaban dentro del juego, aún antes de patear.
La mecánica fue diseñada para ser inmediata y universal. En pantalla aparecían tres targets posicionados estratégicamente —cada uno con diferente dificultad y con gráfica alineada al manual de marca de Strategy—. El participante debía patear una pelota física hacia la pantalla LED. Un sensor detectaba la zona de impacto y, según a cuál de los tres targets apuntara, disparaba una reacción en pantalla con su premio correspondiente. Sin joysticks, sin botones, sin pantallas táctiles: una patada real se convertía en una acción concreta dentro de la experiencia.
La dificultad variable de los targets generó naturalmente una curva de ambición entre los participantes: los más conservadores apuntaban al más fácil; los más atrevidos fueron por el difícil. Esa decisión táctica, tomada en fracciones de segundo, fue el motor de la competencia espontánea que se armó entre grupos, colegas y equipos de trabajo a lo largo de todo el día.
El resultado fue una experiencia que resistió la prueba más exigente de cualquier activación en vivo: el tiempo. 9 horas de funcionamiento continuo sin necesidad de reiniciar, pausar ni recalibrar. 400 participantes que pusieron a prueba la instalación desde distintos ángulos, velocidades y estilos de patada. Y cero fallas. La solidez técnica de la propuesta pasó completamente inadvertida para el público —exactamente como tiene que ser— porque lo único que se vio fue diversión, reacciones y premios.
Esta activación es una muestra concreta de las posibilidades que el sistema de tracking de Sponsorealo abre para el futuro: experiencias donde el movimiento humano es el input, la pantalla es la respuesta y la marca es la que queda grabada en la memoria de cada persona que participó.