El contexto de Movistar Arena planteaba un desafío específico: crear una activación que pudiera capturar la atención de un público masivo, en movimiento, con alta estimulación sensorial de base y tiempos de atención acotados. La respuesta fue un juego de reflejos con una mecánica universalmente comprensible y una recompensa emocional inmediata: superar tu propio puntaje.
La instalación consistió en un panel de botones físicos dispuestos en un escenario dinámico. Al comenzar la partida, los botones se iluminaban de forma aleatoria y el participante debía presionarlos tan rápido como fuera posible antes de que se apagaran. La lógica era simple e intuitiva: luz encendida → presionar → luz siguiente → presionar. Sin instrucciones extensas, sin onboarding complicado. El instinto tomaba el control desde el primer segundo.
Cada botón presionado a tiempo sumaba puntos al marcador. Un monitor central mostraba el puntaje acumulado en tiempo real, visible tanto para el participante como para el público alrededor. Esta pantalla de score fue el componente que transformó la experiencia individual en un evento colectivo: quienes observaban seguían el puntaje, anticipaban el final, alentaban al participante y espontáneamente querían superar la marca cuando llegaba su turno.
Con una duración de 45 segundos por partida, el ritmo fue diseñado para mantener la intensidad máxima sin agotar al jugador. Los primeros segundos son de familiarización, los siguientes de aceleración, y los últimos de pura adrenalina cuando el contador se acerca a cero. Esta curva de tensión fue construida deliberadamente en la lógica de aparición de los botones, con una frecuencia que aumentaba progresivamente a medida que avanzaba el tiempo.
El proyecto fue desarrollado en conjunto con la agencia Dilo, responsable de la estrategia creativa y la producción del evento. Sponsorealo estuvo a cargo del desarrollo tecnológico completo: diseño y programación del sistema de botones con lógica aleatoria, pantalla de puntaje en tiempo real, configuración del hardware y soporte técnico on-site. La alineación con Swiss Medical fue directa: una marca de salud que conectó con su público a través de la actividad física, los reflejos y el bienestar en movimiento, en el contexto perfecto de un evento masivo de entretenimiento.












