El desafío
Dioxaflex se asocia con movimiento y bienestar físico. Bagó, junto a Magnética, buscaba una activación que reforzara ese concepto sin caer en la demostración de producto tradicional. La consigna era clara: algo físico, algo que generara adrenalina real y que funcionara para un público amplio, sin curva de aprendizaje.
La solución
Desarrollamos un juego de penales con tecnología Kinect: el participante pateaba al aire, sin balón físico ni controles, y el sistema de cámaras traducía ese movimiento a un tiro dentro del juego proyectado en pantalla. Cada persona tenía 3 penales para convertir, con premios en juego según la cantidad de goles anotados.
La ausencia de periféricos hizo que la experiencia fuera completamente intuitiva: cualquiera entendía la mecánica con solo mirar a la persona anterior patear. Eso generó una dinámica de "arquero visible" que atrajo espectadores además de jugadores.
El resultado
Kinect Soccer se convirtió en el punto de mayor energía del evento de Dioxaflex. La combinación de movimiento físico real, tecnología de reconocimiento de gestos y premios en juego generó participación constante y un ambiente de cancha dentro del espacio del evento, reforzando el vínculo entre el producto y la actividad física de forma directa.