El desafío era claro desde el principio: diseñar experiencias que funcionaran para todas las edades al mismo tiempo, que pudieran sostenerse durante horas sin perder energía y que tradujeran los valores de Mercedes-Benz — precisión, velocidad, rendimiento — en algo que cualquier familia pudiera sentir en el cuerpo, no solo leer en un panel.
Bicicletas fijas con sensores. Cada participante subía a una bici y pedaleaba. La energía del esfuerzo físico se traducía en tiempo real a una carrera en pantalla, donde hasta cuatro competidores podían enfrentarse al mismo tiempo. La intensidad del pedaleo determinaba la velocidad del personaje — sin atajos, sin suerte. Solo potencia y resistencia. El público alrededor completaba el ambiente: gritos, aplausos y el sonido de las ruedas marcando el ritmo.
Tótems con volantes. Cuatro puestos simultáneos donde los participantes tomaban el control de un volante y se lanzaban a una carrera contra el tiempo y contra los demás. La adrenalina de la velocidad, condensada en una experiencia de pie, sin necesidad de conocimientos previos ni instrucciones complejas. Desde los más chicos hasta los adultos encontraron en este juego algo que los enganchó de inmediato.
Plataformas de repiqueteo. El tercer juego puso a prueba la resistencia, el ritmo y los reflejos en una competencia directa entre participantes. Las plataformas registraban cada movimiento y lo traducían en puntaje en pantalla, generando rondas cortas y de alta intensidad que mantenían el flujo constante de jugadores durante toda la jornada.
Detrás de cada juego hubo diseño, desarrollo, tecnología y trabajo en equipo para lograr que todo funcionara sin interrupciones durante más de 5000 interacciones. Desde Sponsorealo desarrollamos el software y el hardware de las tres experiencias junto a Wave Brands, integrando cada estación al concepto general del evento para que la diversión no solo funcionara, sino que se sintiera.